Recuerdo infantil

Con sus grandes ojos oscuros y sus dos gruesas trenzas negras, empieza un lunes más del primer año de primaria. Algo más del metro la separa del suelo. Siempre lo mira, es una costumbre que ahora con canas y algo más de altura, sigue teniendo.
Es muy temprano y apenas han llegado pocas alumnas.
Hay un grupito de tres que están paralizadas frente a una rejilla del patio.
- Esto es una señal del infierno- dice una que está en un curso superior.
Ella se acerca curiosa y queda ahí, mirando ese cuerpo inerte y trunco que dejaba ver algo de visceras y estructura osea, cubierto de algo de sangre, pero ya seca. No hay cabeza.
El murciélago yace sin cabeza.
Observa cada detalle y se pregunta dónde está esa cabeza, qué sucedió.
Se interrumpen sus divagaciones por un empujón. Sor Eva llega con la señora Lucha, la auxiliar de ese patio y proceden a desalojar a aquellas inocentes criaturas de tan macabro espectáculo.
-Si, es un mensaje del diablo, sino por qué se asustaron tanto las monjas- dice con seguridad la misma niña grande.
Pasa todo ese día, tocan la campana del recreo, Y se inicia la búsqueda. Va hacia el otro patio, el de las niñas de secundaria, a todos los baños, a la huerta, a ese espacio prohibido que quedaba detrás de una gruta, donde unas niñas le dijeron que nadie debía ir, pues una bruja habitaba esos terrenos; y las monjas no permitían el paso.
Fueron recreos que demoró en su poca exitosa búsqueda, pues nunca halló nada.
-Seguro se la comió un gato- fue lo que le dijeron unas niñas mayores.
Pasaron los años, sala de emergencias. Suena el timbre, empieza la danza sincronizada. Todos siguen el mismo compás.
Cuerpos sangrantes, aullidos desesperados, sonidos estridentes de sirenas.
La escena del cuerpo trunco se repite, esta vez tampoco puede encontrar la otra parte.
Esta vez quizás no sea el gato, quizás sea ella quien se encargue de eliminarlo.
---------------------------------------------





