Amigo imaginario

Cuando estoy con problemas aparece Gupi, dijo ella, y todos en la casa callaron como si se tratara de algún maleficio.
Y quién es Gupi?, pregunté un poco temerosa de incomodar a la familia con mi pregunta.
Me miró y al sentirse segura empezó a contarme.
El viene cuando estoy en exámenes, o siempre que hay un problema, sólo está allí y a veces habla, pero su presencia es nefasta, es como un presagio de mal augurio.
Ah-dije con tono indiferente - como un amigo imaginario supongo.
Algo así, pero un amigo imaginario te escucha y comprende, él solo camina a mi lado o se queda mirándome. A veces habla pero me da malos consejos. La última vez que apareció me obligaba a tirarme al metro. Sentía su voz y casi que me empujaba al borde para saltar cuando llegara el tren. Estuve casi a punto de hacerlo cuando reaccioné. Ahora si se me aparece allí, me pego contra la pared para no tener el impulso de saltar.
Sé que por mi edad no debería existir esto, pero sé que él también se siente solo y de alguna manera u otra necesita que lo escuche.
La ternura con que se refería a su enemigo imaginario me dio algo de pena y temor. Traté de evitar reflejar algo en mi cara que delatara mi sorpresa.
Sabes? Gupi no quiere hacerte daño, el daño nos lo hacemos nosotros mismos. En nuestro interior habitan toda una flora y fauna compleja que nos ayuda y nos autoboicotea. Gupi es sólo uno de esos habitantes. Sólo quiérelo ya que es parte de ti y si te sientes desalentada, trata de acompañarte de amigos reales. Lo real espanta a lo imaginario.
Creo que se le apareció algunas veces más, pero no agresivamente; después no supe nada de ella.
Todos tenemos un Gupi que nos juega en contra, pero somos nosotros mismos. Es la versión siniestra de nuestras inseguridades.
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1 Comments:
A veces los amigos o enimigos imaginados e imaginarios, nos ayudan... en fin.
Muy buen relato.
Un abrazo
MentesSueltas
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