Despertando en cualquier lugar.

Llegó el momento en que luna y sol comparten el mismo telón.
Partieron hacia un lugar desconocido de un perfecto desconocido.
Desde el asiento trasero va viendo las luces y calles recorridas diariamente, mientras los de adelante van terminando de conocerse.
Las mismas calles, solitarias, diferentes.
Le gusta ver ese color humedamente gris oscuro de ellas al amanecer.
Unas pocas ventanas iluminadas dan un aspecto estrellado a este panorama urbano.
Algunos pocos valientes en pie en los paraderos. Para ellos otra jornada está empezando.
Se duerme tratando de grabar estas postales en la retina.
Levanta parcialmente los párpados y sigue aquí.
Ahora empiezan las tonalidades purpúreas a tomar presencia.
Despierta nuevamente y ya no están las calles, sólo las líneas de una fugaz autopista.
Nueva pausa.
Y ahora está el empedrado de un camino que los lleva al castillo de mentiras de este ya no desconocido.
Y es que en la noche se tejen muchas fantasías. Como un carnaval donde cada cual toma la careta que más le gusta.
Ella observa, sólo observa, ahora si despertó.
El lugar está cuidadosamente mantenido, pero respira sólo mentiras.
Sigue la corriente, se divierte internamente escucharlas y ver cómo van aumentando como bola de nieve.
La mayoría se durmió. Y las mentiras del personaje antes desconocido, se empiezan a transformar en parciales confesiones de dolor y aspiraciones.
Empezó la noche escuchando otra confesión, más frustraciones, más trozos de un cristal de sueños rotos , pero esa fue verídica. De ésta trata de ir despejando el factor fantasía.
El sol ahora pega fuerte y ya las caretas se van cayendo a la entrada de sus rayos que iluminan todo.
Bien, ya se van.
Dejan a este personaje e inician el regreso.
Sube al auto.
Ahora no puede ver nada, la luz hiere sus ojos.
Y es como un retroceso de cinta, las mismas piedras, la misma autopista, las mismas calles.
Ahora todo es real.
Suena el teléfono y escucha una lejana voz que le dice que la llamada es para ella.
Obligada a despertar, ahora en casa.
Aún le queda la sensación de cansancio que delata que los otros despertares no fueron un sueño.
Esta jornada nocturna de múltiples despertares mostró la necesidad voraz de desnudar los dolores de todos. Y es que entre tanta careta hay momentos en que esta cae y deja al descubierto la miseria de cada cual.
Ella sólo escucha y observa.
No desnuda su alma, está cansada y es que ya lo ha hecho y sabe que no reporta nada.
De tanto desnudarla ante oídos remunerados o sólo morbosos, ya está vacía. Y no porque esté libre de miserias.
Ahora sólo escucha y observa en cualquier lugar.
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8 Comments:
me encanto el titulo
Portate bien
Petra
Hola, que pena que detras de las mentiras hayan muchas frustraciones, me llamó la atención en la historia.
Espero que estes muy bien, muchos cariños,
María Paz
La paso muy bien cada vez que paso por aquí. Thnks.
El Choro Vallejo le decían al poeta. Estuve en Paris fuera de un hotelito donde hay un cartel: "Aqui vivió el poeta peruano César Vallejo".
Saludos afectuosos
Luis.
Gracias por tu visita.
Le decian el Cholo Vallejo, fue uno de los poetas que marcó mi infancia.
No sabe cómo la envidia me corroe, jejeje...pero ya volveré algún día de jueves de otoño con aguacero.
Saludos nocturnos
Y es que a veces hace falta dormir mucho rato... despertar con una máscara diferente a la que usamos en el sueño y ante el espejo, saber que debemos desnudarnos el rostro...
Sombríos pero Cálidos Saludos.
A veces sin darnos cuenta las caretas se nos ponen en la cara. Y como no las notamos las dejamos ahí...
Saludos sangrientos
Blood
Pues eres exactamente como te imaginaba, así mezclada entre las olas, así con tu pelo, así con tu nocturnidad, tus máscaras inquietas y tus letras lacerantes.
besos de opio criatura de fábula en la penumbra del mundo, qué bien me hace leerte.
que desamparo... concuerdo con Petra... el título ya absorve... te dejo besos... de quien ha despertado donde quiere estar...
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